En el centro de detención migratoria de California City, el más grande operado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en ese estado, las llamadas ‘visitas de contacto’ están completamente prohibidas. Esto significa que las familias de los detenidos solo pueden verlos a través de un grueso vidrio, sin poder darles un abrazo, compartir una comida o siquiera tomarles la mano.
Así lo vivió Teresa Reyes, quien manejó cerca de 480 kilómetros (300 millas) para visitar a su hijo Guillermo el día de su cumpleaños número 32, en mayo pasado. Guillermo es tatuador y originario de San José, California, pero desde hace meses permanece detenido en este centro migratorio. A pesar del esfuerzo de su madre por estar presente en una fecha tan especial, la política del lugar le impidió incluso darle un regalo o compartir un momento cercano con él.
Historias como esta se repiten entre las familias de las personas detenidas en este centro, quienes aseguran que la prohibición de contacto físico añade un sufrimiento innecesario a una situación ya de por sí difícil. Sin embargo, tanto los detenidos como sus seres queridos no se han quedado callados: se están organizando para exigir un cambio en las reglas y que las autoridades reconsideren esta medida.
Te invitamos a leer la nota original de The Guardian para conocer más detalles sobre este caso y las voces de las familias afectadas.
Fuente: ICE bans hugging inside California’s largest detention center. Families are fighting back (The Guardian). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: celikins, BY-NC-ND 2.0 (vía Openverse).

