Las sepias, esos fascinantes parientes del pulpo y el calamar, son verdaderos magos del camuflaje. En cuestión de segundos pueden transformar el color, el patrón e incluso la textura de su piel para fundirse casi a la perfección con el entorno que las rodea, ya sea un arrecife de coral o el fondo arenoso del mar.
Lo que durante años ha intrigado a los biólogos no es solo la capacidad visual de estos cefalópodos, sino el proceso que ocurre dentro de su cerebro para lograrlo. A diferencia de muchos otros animales, las sepias no dependen únicamente de la vista para decidir cómo camuflarse; su sistema nervioso coordina de manera casi instantánea miles de células especializadas en la piel, llamadas cromatóforos, que cambian de color según la señal que reciben.
Un grupo de científicos está ahora tratando de descifrar los mecanismos neuronales exactos que hacen posible esta hazaña biológica. Entender cómo el cerebro de la sepia procesa la información visual y la traduce en cambios físicos tan precisos podría abrir la puerta a nuevos conocimientos sobre percepción animal, e incluso inspirar avances en materiales inteligentes o camuflaje tecnológico.
Si te interesa conocer más detalles sobre esta investigación y lo que los científicos han descubierto hasta ahora, te invitamos a leer la nota completa en The New York Times.
Fuente: How Do Cuttlefish Hide? Scientists Search for the Secret to Camouflage. (rss.nytimes.com).
Imagen: salynaz, BY-NC-ND 2.0 (vía Openverse).

