En Estados Unidos, los llamados ‘bosques federales’ —terrenos boscosos propiedad del gobierno que suelen manejarse bajo concesiones para la tala comercial— enfrentan un problema que pocos verían venir: la crisis de la industria maderera está dejando más combustible disponible para que los incendios se propaguen con mayor fuerza.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times, muchas compañías madereras ya no encuentran rentable cortar árboles en ciertas zonas forestales administradas por el gobierno federal. Esto se debe a una combinación de factores económicos que han golpeado al sector, como la caída en la demanda de madera y los altos costos operativos de extraer troncos en terrenos de difícil acceso.
El resultado es que los bosques quedan sin el ‘raleo’ o adelgazamiento que normalmente ocurre cuando las empresas retiran árboles para venderlos. Sin esa intervención, se acumulan ramas, troncos caídos y vegetación seca, convirtiendo el terreno en un polvorín listo para arder ante cualquier chispa, ya sea un rayo o una actividad humana descuidada.
Este fenómeno pone en evidencia una paradoja: una industria que históricamente ha sido vista como una amenaza para los bosques ahora, en su declive, se vuelve indirectamente responsable de hacerlos más vulnerables al fuego. Para los expertos en manejo forestal, esto complica aún más la lucha contra los incendios, que cada año se vuelven más intensos y difíciles de controlar en el oeste de Estados Unidos.
Te invitamos a leer la nota original para conocer más detalles sobre esta compleja relación entre economía forestal y riesgo de incendios.
Fuente: How a Logging Industry Downturn Fuels Wildfires (rss.nytimes.com).
Imagen: MNmagic, PDM 1.0 (vía Openverse).

