La rotación de la Tierra no es perfecta: a veces gira un poquito mĆ”s rĆ”pido, a veces un poquito mĆ”s lento, y eso hace que la duración exacta de un dĆa cambie de forma casi imperceptible. Para que nuestros relojes sĆŗper precisos ālos atómicos, que miden el tiempo con una exactitud brutalā no se desfasaran del movimiento real del planeta, desde hace dĆ©cadas se usaba un truco: cada cierto tiempo se agregaba un “segundo bisiesto” extra para emparejar ambas mediciones.
Pues bien, según reporta The New York Times, ese ajuste quedó cancelado. A partir de ahora, los relojes que marcan la hora oficial del mundo ya no se moverÔn para seguirle el paso a los caprichos de la rotación terrestre, al menos no en el futuro cercano.
Esto puede sonar a un detalle sin importancia, pero el segundo bisiesto ha sido dolor de cabeza para ingenieros de sistemas que dependen de una sincronización perfecta, como redes de telecomunicaciones, mercados financieros y satélites de posicionamiento. Un ajuste de un solo segundo, metido de golpe en el calendario, puede provocar errores en programas que no estaban preparados para ese cambio repentino.
Con esta decisión, el tiempo oficial y el tiempo astronómico podrÔn separarse gradualmente durante años, hasta que en algún momento futuro se decida qué hacer con esa diferencia acumulada.
Si quieres conocer mÔs detalles sobre esta votación y lo que significa para la manera en que medimos el tiempo, te recomendamos leer la nota original de The New York Times.
Fuente: The Leap Second Has Been Canceled (rss.nytimes.com).
Imagen: G john dick, BY-SA 4.0 (vĆa Openverse).

