Un equipo de científicos analizó el material genético de Jonathan, una tortuga gigante que vive en los jardines de Plantation House, la residencia oficial del gobernador de Santa Elena, una remota isla británica en el Atlántico Sur (ese pequeño territorio es más conocido por haber sido el lugar de exilio de Napoleón Bonaparte en el siglo XIX).
Jonathan tiene, según los cálculos de los expertos, 194 años de edad, lo que lo convierte en el animal terrestre vivo más longevo del planeta y en todo un personaje histórico: nació prácticamente en la misma época que la reina Victoria de Inglaterra y el naturalista Charles Darwin, es decir, antes de que existieran el teléfono o el ferrocarril moderno.
Al estudiar su código genético, los investigadores detectaron patrones particulares en ciertos genes relacionados con el buen funcionamiento de las mitocondrias, esas estructuras dentro de las células que funcionan como pequeñas plantas de energía y cuyo deterioro se asocia comúnmente con el envejecimiento.
El hallazgo se suma a la larga búsqueda científica por descifrar los mecanismos biológicos que permiten alargar la vida, y abre la puerta a nuevas preguntas sobre si estos patrones genéticos podrían, eventualmente, ofrecer pistas aplicables al envejecimiento humano.
Te invitamos a leer la nota original de The Guardian para conocer más detalles sobre esta sorprendente investigación.
Fuente: Jonathan the giant tortoise, 194, offers up insight into secrets of longevity (The Guardian).
Imagen: D-Stanley, BY 2.0 (vía Openverse).

