Un fin de semana de clima extremo dejó serios estragos en comunidades costeras del sur de California, donde las calles quedaron bajo el agua y las olas golpearon con fuerza las casas ubicadas frente a la playa. Uno de los sitios más afectados fue Long Beach, donde el oleaje destruyó parte del boardwalk, ese tradicional paseo entarimado que recorre la costa y que es un punto de reunión para vecinos y turistas.
El fenómeno detrás de este desastre fueron los restos de la tormenta tropical Rachel, que llegó debilitada pero igual de destructiva. Los meteorólogos explicaron que para cuando el sistema se acercó a California ya se había convertido en un ciclón posttropical, es decir, perdió algunas de las características típicas de una tormenta tropical, pero mantuvo la capacidad de generar lluvias intensas y marejadas peligrosas.
El impacto de Rachel no se quedó solo en territorio estadounidense. Baja California, en el noroeste de México, también resintió los efectos de este sistema durante el fin de semana, al igual que la ciudad de Las Vegas, Nevada, que normalmente registra climas secos y rara vez enfrenta este tipo de inundaciones repentinas.
Las autoridades locales de las zonas afectadas en California ya trabajan en la remoción de escombros y la evaluación de daños en viviendas y espacios públicos, mientras los residentes comienzan a reconstruir lo que el agua y el viento se llevaron.
Si quieres conocer todos los detalles de esta nota, te invitamos a leer el artículo original de The Guardian.
Fuente: Intense waves and floods batter California waterfront homes and boardwalks (The Guardian).
Imagen: Cape May MAC, BY-NC 2.0 (vía Openverse).

